Que es este sentimiento atrás del corazón, planeé una vida entera contigo, conciertos de música, salidas a bares, películas nuevas, viajes por todas partes, 500 besos más, 500 noches durmiendo a tu lado, una casa, un perro y un gato, hasta un marranito. Dime por favor que es mentira y te juro que salgo corriendo a besarte todas partes
Jul 16
No quiero llorar por escuchar algo que ya sabía por algo de lo que ya estaba segura, pero quizás escúcharlo de tu boca hace que me duela mas.
No soy tu prioridad y ya lo sabia solo hacía falta confirmarlo y no de alguien más sino de ti. Sabía que estaba dando más yo que tú y que tú sabías eso, que la falta de detalles y atención iba más que estar en tu mismo, sabía que eras consciente.
Que ingenua yo, que tonta yo. Di más de lo que debía y eso siempre estuvo claro.
Apr 1
"-Otro poema de los dones
Gracias quiero dar al divino
laberinto de los efectos y de las causas
por la diversidad de las criaturas
que forman este singular universo,
por la razón, que no cesará de soñar
con un plano del laberinto,
por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
por el amor, que nos deja ver a los otros
como los ve la divinidad,
por el firme diamante y el agua suelta,
por el álgebra, palacio de precisos cristales,
por las místicas monedas de Ángel Silesio,
por Schopenhauer,
que acaso descifró el universo,
por el fulgor del fuego,
que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
por la caoba, el cedro y el sándalo,
por el pan y la sal,
por el misterio de la rosa,
que prodiga color y que no lo ve,
por ciertas vísperas y días de 1955,
por los duros troperos que en la llanura
arrean los animales y el alba,
por la mañana en Montevideo,
por el arte de la amistad,
por el último día de Sócrates,
por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
de una cruz a otra cruz,
por aquel sueño del Islam que abarcó
Mil noches y una noche,
por aquel otro sueño del infierno,
de la torre del fuego que purifica
y de las esferas gloriosas,
por Swedenborg,
que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
por los ríos secretos e inmemoriales
que convergen en mí,
por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
por la espada y el arpa de los sajones,
por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos
por la música verbal de Inglaterra,
por la música verbal de Alemania,
por el oro, que relumbra en los versos,
por el épico invierno,
por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
por Verlaine, inocente como los pájaros,
por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
por las rayas del tigre,
por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
por la mañana en Texas,
por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
por Séneca y Lucano, de Córdoba
que antes del español escribieron
toda la literatura española,
por el geométrico y bizarro ajedrez
por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
por el olor medicinal de los eucaliptos,
por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
por el olvido, que anula o modifica el pasado,
por la costumbre,
que nos repite y nos confirma como un espejo,
por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
por la noche, su tiniebla y su astronomía,
por el valor y la felicidad de los otros,
por la patria, sentida en los jazmines,
o en una vieja espada,
por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
por el hecho de que el poema es inagotable
y se confunde con la suma de las criaturas
y no llegará jamás al último verso
y varía según los hombres,
por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
por morir tan despacio,
por los minutos que preceden al sueño,
por el sueño y la muerte,
esos dos tesoros ocultos,
por los íntimos dones que no enumero,
por la música, misteriosa forma del tiempo."
“Algunas almas no están destinadas a construir vidas juntas, y otras están condenadas a cruzarse una y mil veces hasta que se den cuenta de que siempre, fueron echas una a la otra.”
La vida me ha enseñado a punta de madrazos que nada ni nadie es para siempre. Las personas cambiamos constantemente, queremos cosas que antes no queriamos, y vamos dejando atrás a personas y experiencias que nos hacen ser las personas que somos ahora. Cada persona qué pasa por nuestra vida nos cambia, algunas para bien, otras para mal, cada una te enseña a ver una parte del mundo que no sabias que existía. Por eso cuando leí la frase: ojalá, siempre me sentí tan identificada. Ojalá, siempre seamos felices, estemos rodeados de las personas que estemos, no importa que ya no seamos los mismos, no importa que ya no hagamos las mismas cosas, no importa que ya no seamos tan unidos, o seamos incluso, si es que se puede, más. Ojalá, que siempre estén en mi vida. Ojalá.